Aspiraciones de un grupo de Amigos

Somos seis amigos de la infancia que hemos construido una estabilidad relacional inmutable, pero que de alguna forma concluimos en que tratar de mantenernos es parte de nuestro todo. Vivir en Venezuela es algo hermoso, pero a la vez tortuoso, si nos ponemos a ver: no es lo mismo reunirnos hace tres años atrás, que reunirnos hoy día en 2016 por diversos factores actuales.

Reunirse con amigos se presta para prop
iciar un buen crecimiento personal para cada quién, sin embargo, las diferencias se contraponen bajo un fenómeno colectivo llamado: “vos pensáis diferente a mi y por eso somos amigos, no por ser iguales, si no por ser complementarios entre un nosotros”. A pesar de ello, la idea de reunirnos implica intercambiar ideas, criterios y compartir cosas buenas o malas.

“Dile a Perencejo que a las 8 nos vemos en su casa, que cada quién tenga plata en mano pa’ hacer la vaca” es el inicio de nuestras reuniones, hacer el llamado y tener lista la plata para comprar el licor, comida y cigarrillos. Siempre hay uno que no pone dinero o no lo suficiente, por tanto nuestra adquisición de la noche se acorta por falta de dinero propiamente. Eso no determina pasar una mala noche, al contrario, le damos la vuelta a ese infortunio de nuestros ingresos.

Empezamos a tomar, comer y conversar: un izquierdista, una derechista, otra feminista, el otro machista, un demócrata y otra que no sabe qué camino agarrar, pero tiene 4 dedos de frente. Tenemos diversidad en el grupo, pero todo empieza por algo: la situación del país y hablar sobre nuestras propias aspiraciones, que las asumimos como caprichos porque no hay forma de remediarlo a no ser que seamos <bendecidos y afortunados> (frase estigmatizada y colectivizada por cosas no apta para todo público).

Podemos agrupar nuestra conversación en 4 fases principales: 1) situación del país: tratar de resolver nuestros problemas a partir de esa situación; 2) emigrar a otro país: hablar indefinidamente sobre las posibilidades de establecerse en otro país para bandear la situación del país; 3) metas personales: tratar de idear, imaginar o recrear las posibles resoluciones para estar bien con uno mismo, ligado íntimamente a ingresos monetarios; y 4) debatir sobre la posición de criterio que tiene cada uno en relación al otro.

Para resumir nuestras aspiraciones colectivizadas por la “situación del país”tenemos:

  • Tener un trabajo bien remunerado para no embargar nuestras reuniones.
  • Viajar con nuestro sueldo.
  • Beber y comer con nuestro sueldo.
  • Responsabilizarnos con nuestras vidas: pagar cuentas, comprar comida para la casa, tener un carro, poder establecer un patrimonio personal con nuestras parejas.
  • Seguir unidos a pesar del mollejero que nos consume.
  • Escuchar música de playa estando en la playa.
  • Ver dramas solo en la TV.
  • Profesionalizarnos en carreras por vocación y pasión.
  • Formalizar una familia, tener hijos y mascotas.
  • Comer de todo.

Pueden haber muchas más, pero no estamos en la playa como para agregar mayor optimismo sabroso en todo esto, sin embargo, queda libre para agregar más. Lo cierto es que podemos tener muchas aspiraciones, pero ¿podemos cumplirlas todas teniendo un trabajo “bien remunerado”?; No, la realidad es que no nos alcanza para cubrir todas nuestras aspiraciones, debemos elegir una que cumplir, y a duras penas reunir para cumplirla, “o esto, o lo otro, las dos no puedo costear” y nos inunda un sentimiento de frustración hasta que el licor empieza a hacer lo suyo, pero dejando claro, que no todas las aspiraciones giran en torno al dinero, pero cabe destacar que si giran las más deseadas.

Pero la noche no termina allí, siempre esta “ese amigo” que le encanta hacernos aterrizar en la realidad del asunto, y es que, a ninguno nos alcanza como para cumplir dichas aspiraciones antes mencionadas, sin tomar en cuanta que a causa de la ebriedad, hemos pasado por desapercibido que uno de nosotros nunca tiene dinero si quiera para nuestras reuniones colectivas; de allí pasamos a un imaginario de “como seríamos si estuviésemos en situaciones más cómodas o para simplificar: una rumba de magnitud RAVE”.

Luego, el clímax de la noche llega cuando nos olvidamos de los problemas y empezamos a elegir temas aleatorios sin ninguna importancia, algunos bailan, otros cantan, hasta que ya el licor se empieza a terminar y cada uno se esta preparando para irse a sus casas, quedamos en paz con nosotros mismos y con ánimos de repetir esta noche agitada.

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